dos y cinco

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Anoche un hombre me dijo que yo tenía cara de destrozar hasta el somier y ni siquiera me sonrojé.
Mi mejor amigo (ególatra y fan de pokemon) me manda un mensaje de texto para llamarme hija de la grandísima puta (sic).
Tengo ganas de leer de nuevo Asfixia (Chuck Palahniuk) y pienso hacerlo tan pronto como lo encuentre de entre la montaña de libros que me engullirá si no me defiendo con un látigo.
Hoy he comido pata de cordero al horno, kitch de verduras y de postre pastel de zanahoria. Comería marisco pero es que soy alérgica. Y al que se le ocurra hacer un chiste con "una gallega alérgica al marisco" le juro que le meteré una rata viva en los intestinos para que los devore como el fuego al leño seco.
No me gusta demasiado A dos metros bajo tierra pero lo veo porque me parece entrañable en algunos momentos y realmente divertida en otros. Aunque sean pocos.
Igual que no me gustó nada la película cutre que vimos ayer Loreto y yo (hasta que ella se quedó dormida); que de triste que era daban ganas de gritar, pero que me enseñó una preciosa cita de Honoré de Balzac (al parecer, uno de los escritores con el apellido más pedante)
Y no.
No estoy vacilando.
Es que tenía ganas de escribir algo y de poner estos cuadros de Monet que me hacen parpadear con más intensidad de la habitual.
Si no os gusta la entrada de hoy, podéis llamarle arte contemporáneo.


*Una noche de amor más es un libro menos que se lee

3 comentarios:

Edmundo Mantel dijo...

Querida Divinidad;

Por más que me esfuerce, créame, no puedo imaginármela a usted con la cara desfigurada de rabia, con un hacha o una sierra radial en la mano, destrozando "hasta el somier". Ese "hasta", además, indica que sería usted capaz de destrozar otras cosas, como la lámpara de la mesilla de noche, o el mismísimo espejo del cuartobaño. Ese tío, la verdad, es que no tiene ni idea.

Por otra parte, que un amigo le mande un mensaje llamándola hija de la grandísima puta (sic) no viene a demostrar sino que, en efecto, es un amigo que merece la pena conservar.

En cuanto a la pata de cordero al horno, es uno de mis platos preferidos y uno de los pocos que me gusta cocinar.

A mí sí me gustaba a dos metros bajo tierra. Hace años la veía, cuando era gratis. La dejé de ver cuando empezaron a ponerla de madrugada y a suspender la emisión o a cambiarla de horario y día arbitrariamente, según le saliera de las bolas a algún capullo programador de tv.

A mí sí me gusta la entrada de hoy, Señora.


Perfectos Saludos.

Tenochtitlán dijo...

Edmundo.

Yo le aclararé algo.
Usted ya lo sabe pero se hace el tonto y yo lo sé.
El problema a que usted no me visualice de tal índole radica simplemente en que, en la imagen que su cabecita ha creado de mi ira destroza-somieres, sobra el hacha.

Respecto a mi amigo, tiene usted toda la razón del mundo.

Puede ver a dos metros bajo tierra gratis de nuevo. Y a la hora que usted quiera.
http://www.seriesyonkis.com/serie/a-dos-metros-bajo-tierra/

Sin más, y deseando alguna vez me invite a una pata de cordero, se despide de usted sincera


Ana.

Edmundo Mantel dijo...

Todas mis patas están a su disposición, Señora.