y uno

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Antes de nada advierto que este será uno de esos textos sin sentido real ni aparente en los que me dedico a hablar de modo entrecortado de lo que pretende ser mi vida.
Aclarar también que las fotos son de una de mis mejores amigas. Marinerita emeteorita. Sólo ella podría captar los lenguetazos de un chucho con tanto arte.
Amigos artistas los de mi secta; también conocida como casa de locos. A ver cuándo puedo madrilear con ellos one more time, porque aunque ahora estoy de semana sabática, quedan tan sólo algunas horas para comenzar oficialmente este nuevo año.
Estoy empezando este curso con un cincuenta cincuenta, muchas ganas y excesiva paz. Esto me lleva al reposo de escribir tonterías e intentar dibujar más tonterías aún. Aunque también podríamos llamarle "el cuadro raro y en exceso colorista que he pintado para el veintiuatro aniversario de mis santos padres".
Hablando de padres. Hoy han estado en casa los de la que será mi futura compañera de piso y he estado hablando largo y tendido con la figura paterna de la muchacha en cuestión. Hablábamos de fotografía en general y de una Nikon analógica con el fotómetro asfixiado en particular. Luego, casi rozando las nueve de la noche, he descubierto un blog genial con fotografías hermosísimas de mujeres tiernamente imperfectas. Aquellas son unas imágenes de luz casi perfecta en la mayoría de los casos. Hay una de una chica posando desnuda con un conejo despellejado que ha llamado fuertemente mi atención.
Adoro la fotografía y no entiendo a las personas a las que no les dice nada la fotografía. Dios santo, ¿nisiquiera notan ni un ligero escalofrío al ver las fotos de Anne Leibovitz? Imposible.
A lo que iba.
También alrededor de esa hora se ha puesto a coquetear descaradamente conmigo un muchacho que conozco vaya usted a saber por qué. He cerrado rápidamente la conversación porque se expresaba con monosílabos y me ponía extremadamente nerviosa no saber de qué hablar. Además, no soporto la sustitución de "que" por "k" ni el "molt bé, molt bé" transformado en "mbmb". Imbécil. Siempre me ha caído mal porque creo que tiene un encefalograma comparable al de un gusano de seda. Pero hoy más.
Y aunque eso que acabo de escribir suene despiadado y cruel, me da igual. Suelo ser borde cuando estoy feliz, y soy feliz siempre.
Bueno, no siempre. Ayer por ejemplo descubrimos que nuestro pez, Humberto Madrid, había fallecido. Cristina iba a limpiarle la pecera cuando dijo que estaba muy rezagado, que parecía como muerto. Yo le miré seriamente y dije "claro, parece que está como muerto porque está muerto de verdad".
Desconocemos la causa pero nos consolamos con las típicas frases de "no somos nadie", "le había llegado su día" o "cinco meses son mucho para un pez de colores, deberíamos estar contentos por haber logrado que viviese tanto". De modo que ahora le tenemos congelado, al estilo Walt Disney, esperando un momento adecuado para darle sepultura en alguna de las macetas del piso. Hemos decidido volver a poner en el mercado su apartamento-pecera, dado que no es un buen momento para el sector inmoviliario. En breves llegará su nuevo inquilino, de nombre Pantocrator Artiach.
Pobre Hum.
Una oración por su acuática alma.
Y volviendo al mar.
Marina.
La chica de las fotos.
Qué genial ha sido coincidir con ella en esta vida.
Eme agarra un puñado de luz y hace con ella arte.
La chica que me enseñó a ver películas en versión original subtitulada. (Así de culturetas y bohemias que somos)



*visítenla: http://www.flickr.com/asiledefous

2 comentarios:

eme ce dijo...

Me han encantado tus líneas-diario de hoy.
Y las fotos.

Jorge dijo...

Bonito texto. Las imágenes del perrillo son muy buenas, hay que tener mucha paciencia para hacerle unas fotos a un perro, porque yo lo he probado y no se están quietos ;).

Y pobrecillo el pez, a mi me da mucha pena cuando se me mueren, antes siempre tenía una pecera aquí en mi habitación pero terminé por dejarlo, luego lo pasas mal.